Confianza y transparencia

Cómo cuidamos lo que publicamos

En salud, una página agradable no basta. Explicamos quién responde del contenido, cómo se eligen las fuentes, qué revisión se ha realizado y qué debe seguir decidiendo un profesional que conozca a la persona.

01

Fuentes antes que afirmaciones

Damos prioridad a organismos sanitarios, administraciones públicas, guías profesionales y publicaciones científicas. Una fuente enlazada no convierte cualquier conclusión en certeza: explicamos qué respalda y qué no.

02

Autoría visible

Cada artículo identifica al autor y las fechas de publicación y actualización. No utilizamos una firma genérica para ocultar la responsabilidad editorial.

03

Revisión médica sólo cuando exista

No mostramos sellos de “revisado médicamente” ni nombres de profesionales si esa revisión no se ha realizado y documentado. La revisión editorial no equivale a una revisión clínica.

04

Límites y señales de consulta

El contenido es educativo. Evitamos diagnosticar, ajustar tratamientos o personalizar recomendaciones sin conocer historia clínica, medicación, capacidad funcional y contexto.

05

Correcciones trazables

Si una corrección cambia el sentido, la seguridad o una cifra relevante, actualizamos la fecha y describimos el cambio. Las erratas menores pueden corregirse sin una nota independiente.

06

Sin incentivos ocultos

La fase inicial no incluye publicidad ni enlaces de afiliación. Si en el futuro existe una relación comercial, patrocinio o enlace remunerado, se señalará junto al contenido afectado.

07

IA identificada y control humano

Informamos cuando una persona interactúa con IA y señalamos los recursos sintéticos realistas. Las herramientas pueden asistir el proceso, pero una persona comprueba las afirmaciones y asume la decisión final de publicar.

Cómo se produce un contenido

La responsabilidad final sigue siendo humana y editorial

Las herramientas digitales pueden ayudar a organizar documentación, comprobar estructura, detectar repeticiones o preparar formatos. No sustituyen la elección de fuentes, la comprobación de afirmaciones ni la responsabilidad sobre lo publicado.

Antes de publicar se revisan propósito, exactitud, lenguaje, riesgos de malinterpretación, enlaces, accesibilidad y utilidad práctica. Los textos sanitarios se actualizan cuando cambian las recomendaciones o aparece información que modifica de forma material sus conclusiones.

Cuando se utiliza inteligencia artificial queda registrado para qué se empleó, qué fuentes se comprobaron, qué recursos sintéticos se incorporaron y quién realizó la revisión final. Una corrección ortográfica automática no equivale a control editorial sustantivo.

Consultar la política de transparencia sobre IA

Ciclo de revisión

Fechas visibles y actualización priorizada por riesgo

Revisamos antes los contenidos que contienen cifras, recomendaciones de actividad, señales de alarma o referencias que pueden quedar obsoletas. Las páginas de contexto general también se revisan de forma programada.

Puedes comunicar una fuente rota, una afirmación dudosa o una corrección desde Contacto. Indica la dirección de la página y el fragmento afectado para que podamos comprobarlo.